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La Pánfila Derecha Venezolana…

La pánfila derecha venezolana se ha volcado en tromba a opinar sobre los amargos acontecimientos políticos en Honduras… Y como ha sido la costumbre en los recientes 20 años, la pánfila derecha venezolana no consigue dar en el clavo… ¡si tan sólo supieran qué cosa es un cachureco!

Usando todos los recursos comunicativos del mundo moderno y especialmente el recurso alternativo de los millennials que son “las redes sociales”, cientos de jóvenes abrumados por la oxidada dictadura chavista y miles de desplazados venezolanos que hoy residen en urbes alternativas de los Estados Unidos, Colombia y Panamá, corrieron a avalar y a bendecir el espantoso fraude electoral que se está consumando en Honduras.
La inmadurez política de estas personas – especialmente la de los integrantes de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) – es comprensible pues ya sabemos que las palizas recibidas en 20 años de abusos socialistas… Atontan y abruman a la gente.

La principal confusión de los venezolanos que respaldan el fraude en Honduras es de orden ideológico, erróneamente, ellos creen que en Honduras triunfó la izquierda carnívora y que el proyecto de “alianza opositora contra la dictadura” es un bollo caliente que salió de los hornos doctrinales del Foro de Sao Pablo. Pero están bastante equivocados, el triunfador legítimo de las elecciones en Honduras es Salvador Nasralla: un perfecto desconocido de la política que levantó la bandera de una clase media alicaída y los clamores de un populacho herido de muerte.

Simple y sencillamente porque Manuel Zelaya Rosales – el desgastado cabecilla de izquierdista Partido Libertad y Refundación – no tendría ninguna posibilidad de ganar un cotejo electoral en Honduras. Sepan esto, sería más probable que San Juan bajara el dedo, a siquiera pensar que un partido de izquierdas pudiera ganar elecciones en Honduras. (Las razones, se las debo).
Dicho lo anterior ¿Por qué Salvador Nasralla atrajo un amplio sector de la clase media, la cual se fundió con una enorme ala de votantes jóvenes que acabaron arrasando – de forma legítima – en las urnas? Muy sencillo: los sectores académicos, “los mileuristas indignados” y los “luchadores de media tabla” saben que aquí se está incubando una oprobiosa dictadura, peor que la de Nicolás Maduro y más tenaz que la de Daniel Ortega. No fuimos a las urnas a votar efusivamente a favor de un outsider, fuimos emotiva y disciplinadamente a votar contra un monstruo acorazado entre legiones corrompidas.

La segunda confusión de los venezolanos es de interpretación. Nosotros, los que hoy gritamos en las calles para que se respete la legitimidad soberana, a riesgo de ser apaleados e inclusive asesinados por la bien equipada “guardia pretoriana” del dictador naciente, sabemos que el fraude electoral es la primera lámpara que se apaga en la larga tiniebla que se nos viene encima. Nosotros no nos estamos enfrentando a un vacuo “programa socialista y populista” … No señores…

Los hondureños estamos a un paso de quedar amordazados en un “programa nacional socialista de tercer mundo”. Estamos a escasos días de hundirnos en los enfermizos controles policiales de un Hitler pueblerino. Si ustedes lloran con Maduro, nosotros vamos a chillar con las diabluras de este líder inicuo que ustedes, ingenuamente, están apoyando desde la distancia. Durante casi dos décadas he visto a la derecha venezolana luchando infructuosamente contra las figuras caricaturescas del socialismo del siglo XXI; la pánfila derecha venezolana ha demorado mucho en comprender que la deshonestidad no se combate con indecencia… Un fraude es un acto político perverso y quienes lo apoyan dejan de ser ciudadanos y se convierten en puercos.

Published inPensamientos
Blog de Cesar Indiano